Por Clara Gagliano, Editora Corprens
La literatura fantástica latinoamericana tiene en Liliana Bodoc a una de sus voces más originales y profundas. Autora de la aclamada Saga de los Confines, Bodoc construyó un universo narrativo que combina elementos de la épica tradicional con una mirada profundamente humanista y crítica. En su obra, es posible rastrear la influencia de grandes referentes del género, entre los que destaca Ursula K. Le Guin. Ambas autoras comparten una visión de la fantasía que trasciende lo meramente escapista para abordar temas universales como la identidad, el poder, la otredad y la relación del ser humano con la naturaleza. A continuación, un breve (y seguramente, incompleto) análisis de los elementos que evidencian la influencia de Le Guin en la escritura de Bodoc.
1. La construcción de mundos con profundidad cultural
Ursula K. Le Guin es conocida por su habilidad para crear mundos complejos y verosímiles, donde la cultura, la política y la espiritualidad están intrínsecamente ligadas. En la saga de Terramar, por ejemplo, la magia no es un mero recurso narrativo, sino un sistema de creencias y prácticas que define la identidad de sus personajes. De manera similar, Liliana Bodoc construye en La Saga de los Confines un universo donde la magia y la mitología están arraigadas en las tradiciones de los pueblos. Bodoc, como Le Guin, utiliza la fantasía para explorar la diversidad cultural y las tensiones entre diferentes formas de entender el mundo.
2. La crítica social y política
Le Guin fue una maestra en utilizar la ciencia ficción y la fantasía como vehículos para la crítica social. En Los desposeídos, por ejemplo, explora las contradicciones del capitalismo y el socialismo a través de una narrativa que cuestiona las estructuras de poder. Bodoc, por su parte, aborda en su obra temas como la colonización, la opresión y la resistencia. En Los días del Venado, la lucha entre los pueblos de las Tierras Fértiles y las huestes de Misáianes puede leerse como una alegoría de la conquista de América y sus consecuencias. Ambas autoras utilizan la fantasía para reflexionar sobre injusticias históricas y contemporáneas.
3. La humanización de los personajes
Una de las características más destacadas de la obra de Le Guin es su capacidad para crear personajes multidimensionales, que trascienden los arquetipos del género fantástico. En La mano izquierda de la oscuridad, por ejemplo, explora temas de género e identidad a través de personajes que desafían las normas sociales. Bodoc, por su parte, dota a sus personajes de una profundidad psicológica y emocional que los hace cercanos y reales. En La Saga de los Confines, los héroes no son figuras invencibles, sino seres vulnerables que enfrentan dilemas morales y emocionales. Esta humanización de los personajes es un sello distintivo de ambas autoras.
4. La conexión con la naturaleza
Le Guin siempre mostró una profunda preocupación por la relación del ser humano con su entorno natural. En obras como El nombre del mundo es Bosque, denuncia la explotación de los recursos naturales y la destrucción de los ecosistemas. Bodoc, por su parte, integra en su narrativa una fuerte conexión con la tierra y los ciclos naturales. En su obra, la naturaleza no es un mero escenario, sino un elemento activo que influye en la trama y en la vida de los personajes. Esta sensibilidad ecológica es otro punto en común entre ambas autoras.
5. El uso del lenguaje y la poesía
Le Guin era una escritora que valoraba la belleza del lenguaje y la poesía. Sus descripciones son precisas y evocadoras, y su prosa tiene un ritmo casi musical. Bodoc, por su parte, utiliza un lenguaje rico y poético que recuerda a la tradición oral y a las leyendas ancestrales. En La Saga de los Confines, la narración tiene un tono épico y lírico que evoca la obra de Le Guin, especialmente en su capacidad para combinar lo narrativo con lo poético.
Un legado compartido
La influencia de Ursula K. Le Guin en la escritura de Liliana Bodoc es evidente en la construcción de mundos complejos, la crítica social, la humanización de los personajes, la conexión con la naturaleza y el uso del lenguaje. Sin embargo, Bodoc no se limita a imitar a su predecesora; más bien, dialoga con su obra para crear una narrativa que es a la vez universal y profundamente latinoamericana. Ambas autoras comparten la convicción de que la fantasía no es un escape de la realidad, sino una herramienta para entenderla y transformarla.