dictadura

Hornos de La Ochoa. Un relato de Daniel "Cocho" Pedraza

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) investigó y recuperó em 2014 los restos de cuatro estudiantes secuestrados en 1975 en los Hornos de La Ochoa, un sitio vinculado al terrorismo de Estado en Córdoba, Argentina.

Por  Daniel "Cocho" Pedraza

    "Sé de los enterramientos en La Perla durante la dictadura.  Trabaje en Canteras Malagueño desde 1976 hasta 1987 y un día me supo contar un compañero que vivía en La Ochoa, campos vecinos a La Perla.
      Buscando unas chivas, en unos antiguos hornos de cal, se percibía mucho olor a podrido y al fondo, entre ramas y yuyos, se podían ver restos de cuerpos. El Pato decía que parecía que habían arrojado granadas para tapar las evidencias.
     Otra vez andaban con su hermano arriando unas vacas, cuando los perros desenterraron una fosa con cuatro cuerpos recién sepultados. Los boludos dejaron los caballos y se fueron en una moto DKW hasta Malagueño para avisar a la policía.
     De allá vinieron cuatro canas y cuando estaban ahí, llegó un Jeep con oficiales de La Perla, apartaron a los policías y les dijeron algo que el Pato no pudo escuchar y a ellos les advirtieron que si comentaban algo, los harían desaparecer.
     Se salvaron porque los conocían, ya que vuelta a vuelta iban a jetearle un cordero o un chivo para hacerle un asadito al genocida "Cachorro" Menéndez.

Memoria, Verdad, Justicia.

NUNCA MÁS..."

Por  Daniel "Cocho" Pedraza

    "Sé de los enterramientos en La Perla durante la dictadura.  Trabaje en Canteras Malagueño desde 1976 hasta 1987 y un día me supo contar un compañero que vivía en La Ochoa, campos vecinos a La Perla.
      Buscando unas chivas, en unos antiguos hornos de cal, se percibía mucho olor a podrido y al fondo, entre ramas y yuyos, se podían ver restos de cuerpos. El Pato decía que parecía que habían arrojado granadas para tapar las evidencias.
     Otra vez andaban con su hermano arriando unas vacas, cuando los perros desenterraron una fosa con cuatro cuerpos recién sepultados. Los boludos dejaron los caballos y se fueron en una moto DKW hasta Malagueño para avisar a la policía.
     De allá vinieron cuatro canas y cuando estaban ahí, llegó un Jeep con oficiales de La Perla, apartaron a los policías y les dijeron algo que el Pato no pudo escuchar y a ellos les advirtieron que si comentaban algo, los harían desaparecer.
     Se salvaron porque los conocían, ya que vuelta a vuelta iban a jetearle un cordero o un chivo para hacerle un asadito al genocida "Cachorro" Menéndez.

Memoria, Verdad, Justicia.

NUNCA MÁS..."

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