Feria del Libro de Mendoza

Pedro Solans, el escritor y periodista carlospacense, disertó en la Feria del Libro de Mendoza

Solans: "Ernesto Sábato inició su trayectoria literaria en Carlos Paz"

Clara Gagliano
Clara Gagliano
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El escritor Pedro Jorge Solans ofreció una ponencia este sábado en el complejo cultural Le Parc de Mendoza, durante la feria del libro de esa provincia, centrada en la estadía de Ernesto Sábato en El Pantanillo.

El evento, que tuvo lugar en la sala Armando Tejada Gómez, contó con la participación del carlospacense Solans, acompañado por una destacada figura de la cultura cuyana, Pedro Zalazar, y por el escritor y editor Alejandro Canito Frías. Juntos, disertaron sobre la primera obra de Sábato, "Uno y el universo", escrita por el autor en la localidad serrana de Córdoba, un hecho que marcó su conversión en escritor.

Con este ensayo, galardonado en 1945, Sábato abandonó definitivamente la ciencia para dar inicio a una profunda reflexión filosófica y literaria.

Fue en 1943, en el paraje de "El Pantanillo", donde Sábato redactó "Uno y el universo". Este episodio no solo representó el comienzo de su carrera, sino que también expresó su búsqueda por comprender y dar significado a la existencia humana, en una etapa en la que era un joven con profundas inquietudes y una visión singular del mundo.

Inmerso en un entorno natural imponente y alejado de los centros urbanos, Sábato halló en ese lugar un espacio propicio para la introspección y el silencio, que le permitió profundizar en sus ideas filosóficas y espirituales.

Solans, Zalazar y Frías coincidieron en destacar la influencia fundamental de este libro en el posterior desarrollo de la narrativa de Sábato.

"Uno y el universo" es una obra que combina ensayos y reflexiones filosóficas, en la que Sábato explora temas como la conciencia, el sentido de la vida, la angustia y la búsqueda de la verdad. Aunque en esa época aún no alcanzaba la madurez de sus trabajos posteriores, el texto ya dejaba entrever su aguda sensibilidad y su inclinación hacia el pensamiento existencialista, con influencias de corrientes como el pesimismo y el surrealismo.

Para Sábato, este libro representó mucho más que una publicación: fue un acto de autoafirmación y una declaración de su compromiso con la exploración intelectual. En un sentido más amplio, significó la reivindicación del potencial de la literatura como herramienta para interrogar y comprender los misterios del ser humano.

El impacto de "Uno y el universo" en Sábato fue decisivo, ya que le infundió la confianza y el impulso necesarios para continuar desarrollando su pensamiento y su escritura. En el plano personal, esa etapa en El Pantanillo le permitió consolidar su identidad como filósofo y literato, sentando las bases para las obras que posteriormente lo consagrarían como uno de los intelectuales más relevantes de Argentina y del ámbito hispano.

Años más tarde, en diversas reflexiones y entrevistas, Sábato recordaba ese período de retiro en las sierras, donde, a pesar del limitado acceso a una formación académica convencional, una vocación ferviente y un profundo amor por la lectura y la escritura le permitieron dar un paso crucial en su vida. La obra nació en la soledad del paisaje cordobés, pero su verdadero valor radica en su capacidad para abordar preocupaciones universales desde una perspectiva de pensamiento crítico y humanista.

La primera obra de Ernesto Sábato, escrita en El Pantanillo en 1943, fue mucho más que un simple debut: fue la manifestación temprana de un intelectual que trascendió los moldes tradicionales y se dedicó a explorar el alma humana. Este trabajo inicial fue el punto de partida de una intensa reflexión sobre la condición humana que lo llevaría a convertirse en uno de los referentes más importantes en el campo de la filosofía, la literatura y el pensamiento existencial en América Latina y el mundo.

El escritor Pedro Jorge Solans ofreció una ponencia este sábado en el complejo cultural Le Parc de Mendoza, durante la feria del libro de esa provincia, centrada en la estadía de Ernesto Sábato en El Pantanillo.

El evento, que tuvo lugar en la sala Armando Tejada Gómez, contó con la participación del carlospacense Solans, acompañado por una destacada figura de la cultura cuyana, Pedro Zalazar, y por el escritor y editor Alejandro Canito Frías. Juntos, disertaron sobre la primera obra de Sábato, "Uno y el universo", escrita por el autor en la localidad serrana de Córdoba, un hecho que marcó su conversión en escritor.

Con este ensayo, galardonado en 1945, Sábato abandonó definitivamente la ciencia para dar inicio a una profunda reflexión filosófica y literaria.

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Inmerso en un entorno natural imponente y alejado de los centros urbanos, Sábato halló en ese lugar un espacio propicio para la introspección y el silencio, que le permitió profundizar en sus ideas filosóficas y espirituales.

Solans, Zalazar y Frías coincidieron en destacar la influencia fundamental de este libro en el posterior desarrollo de la narrativa de Sábato.

"Uno y el universo" es una obra que combina ensayos y reflexiones filosóficas, en la que Sábato explora temas como la conciencia, el sentido de la vida, la angustia y la búsqueda de la verdad. Aunque en esa época aún no alcanzaba la madurez de sus trabajos posteriores, el texto ya dejaba entrever su aguda sensibilidad y su inclinación hacia el pensamiento existencialista, con influencias de corrientes como el pesimismo y el surrealismo.

Para Sábato, este libro representó mucho más que una publicación: fue un acto de autoafirmación y una declaración de su compromiso con la exploración intelectual. En un sentido más amplio, significó la reivindicación del potencial de la literatura como herramienta para interrogar y comprender los misterios del ser humano.

El impacto de "Uno y el universo" en Sábato fue decisivo, ya que le infundió la confianza y el impulso necesarios para continuar desarrollando su pensamiento y su escritura. En el plano personal, esa etapa en El Pantanillo le permitió consolidar su identidad como filósofo y literato, sentando las bases para las obras que posteriormente lo consagrarían como uno de los intelectuales más relevantes de Argentina y del ámbito hispano.

Años más tarde, en diversas reflexiones y entrevistas, Sábato recordaba ese período de retiro en las sierras, donde, a pesar del limitado acceso a una formación académica convencional, una vocación ferviente y un profundo amor por la lectura y la escritura le permitieron dar un paso crucial en su vida. La obra nació en la soledad del paisaje cordobés, pero su verdadero valor radica en su capacidad para abordar preocupaciones universales desde una perspectiva de pensamiento crítico y humanista.

La primera obra de Ernesto Sábato, escrita en El Pantanillo en 1943, fue mucho más que un simple debut: fue la manifestación temprana de un intelectual que trascendió los moldes tradicionales y se dedicó a explorar el alma humana. Este trabajo inicial fue el punto de partida de una intensa reflexión sobre la condición humana que lo llevaría a convertirse en uno de los referentes más importantes en el campo de la filosofía, la literatura y el pensamiento existencial en América Latina y el mundo.