Octavio Getino llegó a Argentina desde España con una convicción que moldearía su vida: el cine era un territorio de batalla cultural. Junto a Fernando "Pino" Solanas, forjó una alianza creativa que trascendería lo artístico para convertirse en un gesto político fundacional. En los años de plomo de la dictadura de Onganía, crearon el Grupo Cine Liberación, espacio desde el cual concibieron "La hora de los hornos", un documental que era mucho más que una película. Filmado en clandestinidad y montado en el exilio romano, se transformó en un "film-acto" que se proyectaba en sótanos y sindicatos, interrumpiéndose para dar paso al debate colectivo, haciendo del espectador un cómplice en la construcción de un nuevo imaginario.
Esta práctica los llevó a teorizar el "Tercer Cine", un manifiesto estético y político que se oponía tanto al cine industrial hollywoodense como al cine de autor europeo. Proponían, en cambio, un cine artesanal pero de masas, agresivamente político, que sirviera como herramienta en la lucha descolonizadora. Su compromiso los llevó incluso a entrevistar a Juan Domingo Perón en su exilio madrileño, dando origen a dos documentales que circularían de mano en mano como material de formación para la militancia setentista.
El golpe de 1976 forzó a Getino al exilio, pero su regreso con la democracia estuvo marcado por la reflexión y una singular experiencia de gestión cultural. Durante el breve gobierno de Héctor Cámpora, asumió como interventor del Ente de Calificación Cinematográfica, donde en apenas noventa días liberó películas prohibidas e implementó calificaciones con audiencias públicas, enfrentando el desafío de dirigir la institución que siempre había cuestionado.
Getino fue también un intelectual prolífico que exploró en sus ensayos la economía de la cultura y las industrias creativas, siempre con mirada lúcida sobre los desafíos de las culturas nacionales frente al avance transnacional. Al morir en Buenos Aires en 2012, dejó un legado que desborda la pantalla: la certeza de que el cine puede ser tanto un instrumento de memoria como un espacio para construir futuros, demostrando que la hora de los hornos es siempre, también, la hora de la construcción.
Octavio Getino llegó a Argentina desde España con una convicción que moldearía su vida: el cine era un territorio de batalla cultural. Junto a Fernando "Pino" Solanas, forjó una alianza creativa que trascendería lo artístico para convertirse en un gesto político fundacional. En los años de plomo de la dictadura de Onganía, crearon el Grupo Cine Liberación, espacio desde el cual concibieron "La hora de los hornos", un documental que era mucho más que una película. Filmado en clandestinidad y montado en el exilio romano, se transformó en un "film-acto" que se proyectaba en sótanos y sindicatos, interrumpiéndose para dar paso al debate colectivo, haciendo del espectador un cómplice en la construcción de un nuevo imaginario.
Esta práctica los llevó a teorizar el "Tercer Cine", un manifiesto estético y político que se oponía tanto al cine industrial hollywoodense como al cine de autor europeo. Proponían, en cambio, un cine artesanal pero de masas, agresivamente político, que sirviera como herramienta en la lucha descolonizadora. Su compromiso los llevó incluso a entrevistar a Juan Domingo Perón en su exilio madrileño, dando origen a dos documentales que circularían de mano en mano como material de formación para la militancia setentista.
El golpe de 1976 forzó a Getino al exilio, pero su regreso con la democracia estuvo marcado por la reflexión y una singular experiencia de gestión cultural. Durante el breve gobierno de Héctor Cámpora, asumió como interventor del Ente de Calificación Cinematográfica, donde en apenas noventa días liberó películas prohibidas e implementó calificaciones con audiencias públicas, enfrentando el desafío de dirigir la institución que siempre había cuestionado.
Noticias Relacionadas
La astrofísica mexicana Fernanda Clever ofrecerá una conferencia en el Rizzuto
Se viene una nueva edición de la feria del Libro de Córdoba: fecha y grilla completa día por día
Se anunció la II Feria Internacional del Libro de Villa Carlos Paz
Getino fue también un intelectual prolífico que exploró en sus ensayos la economía de la cultura y las industrias creativas, siempre con mirada lúcida sobre los desafíos de las culturas nacionales frente al avance transnacional. Al morir en Buenos Aires en 2012, dejó un legado que desborda la pantalla: la certeza de que el cine puede ser tanto un instrumento de memoria como un espacio para construir futuros, demostrando que la hora de los hornos es siempre, también, la hora de la construcción.