Cuando la palabra recorrió La Pampa y encontró su público

Primera caravana poética por La Pampa

La Asociación Pampeana de Escritores cerró con éxito la primera edición de la "Ruta del Libro", una gira que llevó presentaciones a 25 de Mayo, General Acha, General Pico y Santa Rosa. El recorrido incluyó la obra de un ingeniero noruego, lecturas de poetas locales y una velada inolvidable en la Casita de la Poesía.

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Fueron cinco días, casi dos mil kilómetros y cuatro localidades atravesadas por la misma pasión: la palabra. La Asociación Pampeana de Escritores (APE) acaba de cerrar con éxito la primera edición de la "Ruta del Libro", una gira que llevó presentaciones literarias a 25 de Mayo, General Acha, General Pico y Santa Rosa, demostrando que la cultura no entiende de distancias cuando hay lectores dispuestos a escuchar.

El libro elegido para esta travesía fue Un viaje por la Patagonia, una obra del ingeniero noruego Nils Schjander que, gracias al trabajo de traducción, anotación y prólogo de Raúl Mansilla, llegó a las manos del público pampeano. La editorial Utopía Patagonia apostó por esta recuperación histórica, y el resultado no pudo ser más alentador: en cada biblioteca popular, los asistentes colmaron los espacios para conocer la mirada de un viajero escandinavo sobre la geografía austral.

Pero si hubo una parada que quedó grabada en la memoria de los organizadores, esa fue General Pico. Allí, la Casita de la Poesía, un viejo terreno ferroviario recuperado por los propios miembros de la APE, se convirtió en el escenario perfecto para una velada donde la lírica y la música se dieron la mano. La poeta Águeda Franco lideró el encuentro con la energía de quien sabe que la poesía joven necesita ser escuchada, y compartió el espacio con escritores locales que encontraron en esa noche un trampolín para sus voces.

El broche de oro llegó con la participación de Laura Carnovale, poeta piquense que acaba de recibir el premio del Fondo Nacional de las Artes por su último libro. Su lectura, íntima y potente, atrapó a un público que no quería que la noche terminara. Y para cerrar con belleza, el músico Matías Bonavitta desplegó su talento en diversos instrumentos de cuerda y entregó una versión inolvidable de "Quimey Neuquén", la célebre canción de Milton Aguilar y Marcelo Berbel, que resonó en cada rincón de la sala.

La experiencia, según confiaron desde la APE, no fue solo un recorrido físico, sino un viaje de ida y vuelta: el que hace la literatura cuando sale de las ciudades grandes para encontrarse con su público más genuino, el que habita en cada pueblo y espera, paciente, que alguien llegue con un libro bajo el brazo.

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